La realidad detrás del menú de 60 bolívares en la Universidad de Carabobo (+++ Opiniones Públicas)
NAGUANAGUA (CPE-UC & Armando Díaz).– Van dos días seguidos en los que Juan Patiño sale de sus clases de derecho y va corriendo al comedor de la Universidad de Carabobo para hacer una mezcla entre desayuno y almuerzo. En las dos oportunidades las puertas del servicio han estado cerradas.
El Comedor Central de la UC suele permanecer cerrado debido al retraso en los recursos enviados por el Estado, dejando a cientos de estudiantes sin acceso a alimentación subsidiada.
En la entrada y la salida del complejo se lee una circular con los respectivos símbolos universitarios. "Cerrado por mantenimiento", dice el papel.
Sin embargo, no es precisamente mantenimiento lo que mantiene el comedor cerrado. La interrupción en la entrega del presupuesto que el gobierno manda mes a mes a la UC es la razón.
Presupuesto desfasado: 60 bolívares por plato
El dinero que se envía, no obstante, sigue siendo sumamente escaso. Luis Rubí explica que desde 2018 el cálculo que se hace desde la administración pública es de 60 bolívares por plato. El monto, si lo llevamos a su equivalente en dólares, es de poco menos de 10 centavos, y es lo que en el comedor pueden invertir para preparar la arepa que sirven de manera gratuita. Si el gobierno quisiera que allí se ofreciera el tequeñón de la Facultad de Derecho, debería enviar, al menos, el equivalente a 15 platos calculados a 60 bolívares cada uno.
Luis Rubí ha mandado incontables solicitudes a los ministros. Lo intentó con Ricardo Sánchez, Sandra Oblitas y la fallecida Tibisay Lucena. Nadie ha dado respuestas, pero tiene fe en que Sanjuán sea la excepción. Reconoce, no obstante, que en estos momentos el ministerio está retrasado con el envío del presupuesto del comedor. Es la primera vez en tres años que se retrasan y y la primera durante la gestión de la actual ministra.
El Comedor Central de la Universidad de Carabobo es el más grande de Venezuela y uno de los más grandes de Latinoamérica. Rubí, mientras hace el recorrido, explica que las instalaciones tienen tres áreas para que los estudiantes coman, dos en planta baja y una en el primer piso. En total pueden comer unas 2.500 personas. La capacidad operativa de las cocinas es de 10.000 platos. Hoy por hoy, la UC difícilmente supera el 10%, que son los 1000 comensales por día que alimenta de lunes a jueves.
El viernes no se agrega a la ecuación, pues no lograrían una cobertura mensual. "Yo quiero que la gente pueda comer los viernes. Se han hecho estudios, pero necesitamos más dinero."
Comedor a la espera
En la actualidad solo habilitan un área y no se llena. El número de estudiantes no es tan grande como en los tiempos en que se inauguró, a mediados de la primera década de los 2000.
Unos 150 trabajadores se encargan de todo el proceso de operatividad. Rubi puntualiza que los divide en jornadas por día para que todos puedan trabajar.
Rubí repite en varias oportunidades que las instalaciones están 100% operativas y que a diario se les hace limpieza a los espacios. Solo solicita a las autoridades la impermeabilización al techo. De hecho, se notan goteras en varios puntos.
Al exdirigente estudiantil le molestan los comentarios en redes sociales que señalan que la comida no es de calidad y que, además, las arepas vienen sin relleno. Él lo desmiente.
Es falso, esa es gente que no quiere a la universidad y que no reconoce los esfuerzos. Esto es un tema presupuestario, yo no quiero que la gente almuerce una arepa con queso.
El menú
Pedro Cañizales va todos los lunes y martes al comedor y tiene opiniones variadas.
Me ausenté todo el segundo año porque recuerdo que a finales de primer año me sirvieron una arepa y la carne era como cartilaginosa, como si le dieran a uno carne de bajísima calidad.
La crisis económica lo ha obligado a volver a esas instalaciones y dice que hay días buenos y días malos.
A veces me como la comida con escepticismo, quizás porque soy alguien mañoso. No quiero sonar como que desconozco los esfuerzos, pero un plato de pollo con un repollo mal secado y la bandeja toda mojada deja mucho que desear. No es lo poco que ponen sino a veces lo mal servido que está.
Entre los menús que ha probado, dice que se decanta por las arepas.
Siento un miedo enorme a descubrir que el relleno es como aquella carne cartilaginosa. Yo vengo de un hogar en el que se come bien, aunque la crisis nos limita y optamos por proteína de soya. Cuando veo el arroz blanco insípido y a veces pelotudo, rezo a Dios, porque quizás no soy merecedor del plato. Veo a los lados y los demás se lo comen y me lo como, porque igual hay que ser agradecidos.
La calidad es una palabra que Rubí repite con fuerza durante la entrevista. Es consciente de que los menús distan de tener todos los valores nutricionales necesarios, pero algo entregan.
Las arepas fueron un plan piloto en 2023, cuando reabrieron en el mes de noviembre, y caló bastante bien. A veces las rellenan con huevo, otras con queso llanero, otras veces con pollo, salchicha, carne molida o mechada.
Siempre tratamos que haya algo de proteína, así sea un poco.
Los desayunos son una novedad. Por tradición la Universidad de Carabobo no los ofrecía, solo almuerzos desde el mediodía hasta las 5:00pm de la tarde. Rubí lo dice no solo como autoridad, sino porque el también fue estudiante.
Cuando habla de los almuerzos destaca la pasta a la boloñesa, pasta con pollo, arroz y pollo. Incluso, desde 2023 hacen un almuerzo navideño con hallacas, ensalada de gallina, pan de jamón y una bebida.
El funcionario planteó que para poder servir un almuerzo con todos los valores nutricionales, el gobierno debería recalcular la inversión a $5 por plato. Ahí incluiría proteína, carbohidrato, vegetal y bebida.
Las distancias
Ahora, el problema del comedor no es solo presupuestario, es también de distancias. Ubicado en el área oriental del campus Bárbula, por temas de cercanía beneficia más a estudiantes de facultades como Ciencias Económicas y Sociales, Educación o Derecho. Los que estudian en Salud, Ingeniería y Odontología prefieren olvidarse de caminar hasta allá, a menos que anden en carro.
Hacia esas otras zonas hay dos comedores pequeños, el de Ingeniería y el de Deportes, pero no están en funcionamiento. Tampoco el de La Morita en Aragua.
Cuando el director de comedores habla de una reactivación, habla por todos, porque entiende que la universidad es grande y las necesidades de los estudiantes son variadas.
Por ahora, los universitarios siguen a la espera. Cada día suma en el hambre de estudiantes en situación de vulnerabilidad.
Opiniones de la audiencia sobre el Comedor UC
En términos estrictamente críticos y objetivos, el comedor de la Universidad de Carabobo no representa actualmente una garantía de estabilidad ni de bienestar estudiantil pleno. Esto se debe, principalmente, a la profunda irregularidad tanto en la prestación del servicio como en la calidad del mismo.La falta de constancia semanal genera desinformación e inseguridad en la comunidad universitaria, cuyos miembros no tienen la certeza de si el recinto estará operativo al momento de acudir. Si bien se comprende que la asfixia presupuestaria y la falta de inversión limitan severamente la planificación y ejecución de sus labores, no se puede justificar la preocupante "normalización" de la precariedad. Ofrecer el servicio apenas unos días a la semana no debería considerarse un logro aceptable. A la inconsistencia de los días de apertura se suma el bajo valor nutricional de varios de los platillos servidos durante el almuerzo.La comunidad universitaria merece y exige un servicio digno; un comedor más eficiente y aceptable que sea capaz de cubrir de manera óptima, al menos, una cuarta parte de las necesidades alimenticias de su población. — Argumentó, el Lic. Alejandro Brito.

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